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Estas en la oficina en un duro día de trabajo y de golpe y porrazo te entra un calentón, y la secretaria que es muy eficiente se ofrece a calmarte ese deseo. Como la mesa de la oficina está llena de papeles y carpetas, el único sitio viable para apoyarse es la cristalera, que aunque es muy grande y da a plena calle…. ¿Quien podría verlo desde esa altura? A si que… al lío!
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