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Esta tía cada vez que llega a la carnicería pone al pobre encargado de los nervios siempre exigiendo la carne más fresca del día y el mejor servicio. Hasta que hoy ya se ha hartado, ha aprovechado que estaban solos en el establecimiento, y la ha invitado a pasar a la sala de despiece para que compruebe qué fresca es la carne, aunque lo que en realidad quería que viera es su polla follándola con todas sus ganas y que no diera más la lata. |