A este tia le ha dado de repente por el gimnasio, cosa que ha su marido le ha extrañado bastante porque nunca ha sido muy deportista, pero viendo que se lo tomaba en serio no quiso prohibírselo. E hizo mal, porque mayormente lo que ejercita allí es el coño con la ayuda de su entrenador personal, que encima paga con el dinero que le da el cornudo.