Ya quedan muy pocas por mi ciudad de esas cabinas telefonicas en las que puedes entrar y cerrar la puerta para gozar de algo de intimidad; pero precisamente aprovechamos una de ellas para que mi novia me hiciera una mamada mientras yo llamaba para hacer una entrevista de trabajo. Ella dice que fue para relajarme, pero aunque el trabajo no lo consegui al menos me quedo el gusto de la corrida, jeje.