Aunque ha pasado más de un siglo desde la liberacion de los esclavos, esta señorita del viejo Sur aún sigue pensando que los hombres de color viven solo para servirla; claro que los dos negros que trabajan en la hacienda de su padre no le llevan la contraria, porque eso les permite follarla cada vez que ella los reclama, y lo mejor es que lo hace muy a menudo.