Esta monja va dispuesta a confesar que es toda un puta, pero contandoselo al cura empieza a ponerse cachonda y se masturba. El pobre hombre que no es de piedra se pone con la polla tiesa solo con escucharla gemir, total que la tia no duda en pegarle tremenda cabalgada a su confesor. ¿Cuantos rosarios tendra que rezar por esto?