En su demanda de divorcio ella alegó que si había sido infiel y habían podido pillarla en esa tesitura era porque su marido la tenía desatendida y no cumplía con sus obligaciones maritales; pero el esposo dijo que con esa cara de guarra, y follando con dos maromos a la vez, si le había puesto los cuernos era por puro y simple vicio.